Agosto 2013
Hoy
es 17 de Agosto. Hoy empieza la liga de fútbol. “¿Y a mí que me importa?”, dirán
mis ávidos lectores deseosos de comentarios económicos. Bueno, pues hoy la cosa
va de la distribución de la riqueza en clave deportiva, a ver que tal.
La
distribución de la renta o riqueza mide el reparto de las riquezas de una zona
entre sus habitantes. Cuanto mejor está distribuida la riqueza en un país, más
clase media existe y mayor es la riqueza conjunta de su economía. Para
conseguir este primordial objetivo macroeconómico, existen dos tendencias
opuestas. Por un lado existe el liberalismo radical, donde se postula que el
estado no debe intervenir en ninguna decisión empresarial ni fiscal ya que es
el propio mercado que se autorregula satisfactoriamente hasta llegar a su
situación ideal. Por otro lado tenemos a las teorías progresistas donde es
el estado que tiene que tomar las
riendas de la situación para marcar las pautas a seguir para hacer que los
ricos sean menos, y cada vez menos ricos, y que los pobres cada vez sean menos,
y menos pobres. Probablemente, la tendencia ideal no radique en una u otra,
sino en una mezcla de las dos dependiendo de la situación de cada país.
Lo
que es ineludible y no entra en discusión, es que los impuestos que gravan las
rentas deben ser progresivos en función de la riqueza individual del
contribuyente, nunca lineales ni mucho menos regresivos ni fijos. Es decir, el
que más tiene debe pagar más impuestos, pero no solo a nivel absoluto, sino
también porcentual. Breve ejemplo:
- Progresivo: El que
tiene 100 paga 40 (40%) y el que tiene 50 paga 15 (30%)
- Lineal: El que
tiene 100 paga 40 (40%) y el que tiene 50 paga 20 (40%)
- Regresivo: El que
tiene 100 paga 40 (40%) y el que tiene 50 paga 25 (50%)
- Fijo: El que tiene
100 paga 30 (30%) y el que tiene 50 paga 30 (60%)
- Chapucero
Dictatorial: El que tiene 100 paga 20 (20%) y el que tiene 50 paga 30
(60%)
¿Por
qué debe ser esto así? Pues claramente para fomentar la distribución de la
riqueza. El que tiene más dinero tiene más capacidad para generar dinero,“Money
Talks”. Cuando se tienen grandes sumas de capital las rentas que puedes
conseguir son porcentualmente mayores que cuando tus bolsillos están vacíos, y
por el contrario los gastos financieros que tienen que asumir los acaudalados
son porcentualmente inferiores a los que asumen los que menos tienen. Cuando un
millonario va al banco a pedir un préstamo, aparte que las entidades
financieras se abalanzarán sobre él para poder dejárselo (los bancos se pirran
por dejar dinero al que no lo necesita), conseguirá un tipo de interés muy
inferior al modesto trabajador que quiere financiar su lavadora. Por el
contrario, el que tiene 100 millones de dólares para comprar oro conseguirá un
precio infinitamente más bajo que el que solo quiere comprar 1000 dólares.
De
este modo, si los impuestos que gravan la riqueza no fueran progresivos, los
ricos cada vez serían más ricos y los pobres cada vez más pobres, desviándonos
de nuestro objetivo de redistribuir la renta o riqueza lo más equitativamente
posible.
Pues
esto tan tan básico que acabo de contar, que hasta un niño de 8 años lo podría
entender, es lo que está pasando en nuestra Liga de Fútbol Profesional…pero al
revés. Resultado de todo esto…2 clubs que cada vez son más inmensa y
desproporcionadamente ricos y todos los
demás que cada vez son más desvergonzadamente pobres. Hasta 22 equipos de
fútbol entre primera y segunda división…VEINTIDOS!!!! están actualmente en
situación de concurso de acreedores, cuando los dos de arriba tienen más presupuesto
que la suma de todos los demás de primera y segunda división juntos…y
creciendo. Lo peor de todo, que estamos en una espiral muy muy difícil de
salir. Señoras, señores, el fútbol español se va a la mierda. Me explicaré.
En
todas las ligas importantes europeas, los equipos se financian por varias
maneras, pero la más importante son los derechos de televisión que generan los
partidos. En todas ellas, salvo en la española, la venta de esos derechos de
televisión los gestiona y vende conjuntamente la propia liga, y los reparte de
manera progresiva para distribuir la riqueza y fomentar la competitividad que
genera el equilibrio entre los clubes (recordemos, la clase media), que a la
larga da beneficios en su conjunto. Por el contrario, en la liga española los
derechos se gestionan individualmente y sin ningún tipo de control o
limitación, generando un sistema distributivo regresivo que hace diferencias
cada vez mayores entre los dos clubes de arriba y todos los demás, propios de
economías subdesarrolladas. Veamos cifras reales de cómo se distribuyó la
riqueza, es decir, los derechos de televisión, entre los clubes de las cuatro
mejores ligas del continente:
Un
pequeño vistazo a este cuadro hace cabrearse a la mayoría y avergonzarse (o
enorgullecerse, según se mire, a dos).
Resulta
vergonzoso que en la liga española la diferencia entre lo que se le atribuye al
primero contra lo que se le atribuye al del medio sea de 10 a 1 (140 millones contra 14
millones), cuando en las demás ligas es de 1,3 a 1 en la Premier inglesa
(58 contra 45), de 2 a 1 en la liga francesa (50
contra 25) o 1,4 a
1 en la Bundesliga alemana (28 contra 20).
Se
mire por donde se mire (presupuestos, número de socios, camisetas vendidas,
etc..) La diferencia entre los clubes
punteros y los de media tabla puede ser de entre 4 a 1 y 6 a 1. Todas las demás ligas,
sabiendo esto, aplican un sistema progresivo, tal como se ha comentado, para
que estas diferencias se amortigüen o al menos no se hagan mayores. En cambio,
en la española, lo que se aplica es un sistema Chapucero Dictatorial, cuyo
resultado todo conocemos.
Concretando,
en otras ligas exitosas y bien gestionadas, se aplica el siguiente reparto del
total de ingresos por derechos televisivos (cambian levemente dependiendo del país,
pero en general son los que siguen):
·
Un 55% se divide a partes iguales entre todos los
clubes.
·
Un 15% en función
de los resultados deportivos de la última campaña
·
Un 15% en
función de las audiencias televisivas logradas por cada equipo
·
Un 15% en función
del estatus histórico de cada club, atendiendo a diferentes variables.
Vemos
lo diametralmente opuesto que es este reparto, basado en la negociación
conjunta, que el modelo español, basado en negociaciones individuales. Este
reparto es justo y progresivo, hace que la riqueza se reparta dando
posibilidades a los clubes más modestos de competir, fomentando así la clase
media, la que consume, es decir, la competitividad de las ligas, todo lo
contrario que aquí, donde la liga solo tiene interés en los 2 partidos anuales
que juegan los todopoderosos, dejando sin casi interés ni audiencia a los 378
partidos restantes.
Al
igual que con las naciones y sus habitantes, en las ligas nacionales y sus
clubes cuando la renta está mal distribuida aparecen problemas entre naciones,
o ligas. La situación que nos ocupa ha planteado dos situaciones a comentar:
-Por
un lado, los dos equipos desproporcionadamente ricos en España también lo
empiezan a ser en Europa, y ya existen voces de equipos punteros europeos en
cuyas ligas la renta está bien distribuida que se están quejando de la
manifiesta competencia desleal que representa la situación. Mirar por ejemplo
la diferencia entre lo que ingresan los dos equipos españoles (140) con los dos
mejores de la liga inglesa (58), francesa (50) o alemana (28). Esto se podría
asimilar a que un país subvencionara la producción y venta de un determinado
producto a nivel nacional. Evidentemente, las empresas competidoras europeas de
las nacionales subvencionadas estarían en una situación de desventaja
competitiva al no recibir ayudas. Concretando en el mundo del fútbol, los
desproporcionadamente ricos españoles fichan actualmente a todas las estrellas
mundiales que van surgiendo, salvo un par de clubes que están en propiedad de
magnates inmensamente ricos que ponen dinero de su bolsillo, pero esta es otra
historia. Además, y más importante que el fichar a los mejores jugadores (este
año por ejemplo las dos figuras mundiales emergentes, Bale por 101 millones y
Neymar por 57), estos clubes pueden mantener unos sueldos medios inmensamente
superiores a sus competidores (¡¡¡¡7 millones anuales de media!!!!), lo que
hace que todos sus integrantes sean estrellas mundiales. Comentar que con lo
que cobra un solo jugador de estos clubs se puede pagar una plantilla entera de
primera división.
-Por
el otro, y mucho más importante que el problema anterior, es que de igual
manera pero en modo contrario, ninguno de los restantes equipos de la Liga
pueden competir con sus homónimos europeos que les correspondería por
prestigio, número de socios, etc, ya que al tener unos presupuestos muy
inferiores (todo se lo quedan los dos grandes), sus niveles de inversión,
fichajes y sueldos medios son muy inferiores. Ver en el cuadro adjunto lo que
cobran los clubs medios en las diferentes ligas, en la española 14 millones, en
la Premier inglesa 45, en la liga francesa 25 y en la Bundesliga alemana 20.
Esto
ha provocado un hecho sin precedentes en el fútbol español, la masiva fuga de
grandísimos jugadores españoles a otras ligas europeas, donde los clubes competidores
pueden pagarles hasta 4 veces más. Tanto este año como el anterior sobran
ejemplos para ello: Silva, Cazorla, De Gea, Negredo, Soldado, Amat, etc…
Ante
esta tesitura, el club nacional tiene una papeleta a todas luces complicada,
teniendo que decidir entre dos estrategias diferentes: O bien accede a competir
con igualdad de condiciones que sus homónimos europeos con el peligro de entrar
en concurso de acreedores, o bien adopta una política conservadora aceptando
que no puede pagar lo que le correspondería por estatus, prestigio, número de
abonados, etc… y rebajar sus pretensiones fichando a jugadores de menor calidad
y dejando ir a jugadores importantes de su plantilla porque equipos europeos de
menor nivel pueden pagarles el triple.
Como
muchos clubes han optado por la primera opción y han entrado en situación
concursal, esto ha provocado una reacción en cadena de los otros clubes
españoles que compiten con los primeros que ha hecho que opten también por la primera
opción para no quedarse en desventaja competitiva interna, lo que hace que casi
todos los clubes paguen lo que no tienen para poder mantenerse en primera
división. Es decir, o se asume un altísimo riesgo de entrar en situación
concursal que puede acarrear la desaparición del club como entidad deportiva o
aceptas rebajar tu estatus tanto a nivel nacional como internacional con riesgo
a descender de categoría y tener una pérdida masiva de abonados. Triste, muy
triste decisión cuando los dos de arriba están cobrando cada año más dinero de
derechos televisivos con el que fichar a los mejores jugadores del mundo, pagar
sueldos desorbitados, ganar más y más títulos que hace que cada vez tengan más
notoriedad, cobrando así más dinero por merchandising y entradas y derechos de
televisión lo que les hacen más ricos, etc, etc, etc, entrando en una espiral imparable
de crecimiento para dos y ruina para los demás. Hasta que alguien le ponga
freno a esto. Pero, ¿quien podría hacerlo? Está claro que la solución pasa por
que la propia Liga de Fútbol Profesional (LFP) decida una negociación conjunta
de los derechos televisivos, pero los dos todopoderosos se niegan en rotundo
(yo también lo haría, el que es multimillonario no quiere bajo ningún concepto
pasar a ser solo millonario). Estos dos clubes, haciendo servir su gran amplia
influencia a todos los niveles, llevaron a cabo una estrategia realmente muy
bien pensada para ganar las votaciones en las reuniones mantenidas al efecto.
Idearon una especie de seguro de descenso. ¿Qué es eso? Lo explico. En las
votaciones de la LFP tienen derecho a voto los clubes de primera y segunda
división. Hay muchos clubes que siempre van a caballo entre primera y segunda
división, clubes que nunca suelen quedar ni por la mitad para arriba de primera
ni por la mitad inferior de segunda. Cuando un club desciende de categoría,
además de las pérdidas económicas que le supone una reducción drástica del
número de abonados y de la recaudación por entradas, sus derechos de televisión
caen en picado, y todo esto teniendo que mantener unos sueldos de primera
división de sus jugadores con contrato vigente. En resumen, se ponen en una muy
complicada situación no solo deportiva sino también económica. Los dos
todopoderosos, para ganarse el voto de ese gran número de clubs, les
prometieron con ese seguro que durante dos años los clubes que descendieran
cobrarían lo mismo que habían estado cobrando el año que descendieron,
solucionando así su papeleta económica. Y ¿saben ustedes de dónde se sacó esa bolsa
de dinero? Solo les digo que de los ingresos de los dos de arriba no… Sabían
que con los votos de estos clubes nada cambiaría, y así ha sido, hasta el punto
que la mayoría de clubes de primera división históricos: Sevilla, Español,
Betis, Málaga, Getafe, Athletic de Bilbao, Real Sociedad, etc, los grandes
perjudicados por toda esta trama, son llamados el grupo de los rebeldes.
Entonces,
si la LFP es incapaz de solucionar el problema, solo se me ocurre que o es la
UEFA (Unión Europea de Fútbol) o es el propio Gobierno estableciendo una nueva
normativa que exija una negociación y reparto justo de los ingresos
televisivos, tal como hacen las demás ligas europeas. Si esto no es así, auguro
un negro futuro al fútbol en nuestro país.