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lunes, 9 de septiembre de 2013

LA DISTRIBUCION DE LA RIQUEZA. EMPIEZA LA LIGA


Agosto 2013

 
Hoy es 17 de Agosto. Hoy empieza la liga de fútbol. “¿Y a mí que me importa?”, dirán mis ávidos lectores deseosos de comentarios económicos. Bueno, pues hoy la cosa va de la distribución de la riqueza en clave deportiva, a ver que tal.

La distribución de la renta o riqueza mide el reparto de las riquezas de una zona entre sus habitantes. Cuanto mejor está distribuida la riqueza en un país, más clase media existe y mayor es la riqueza conjunta de su economía. Para conseguir este primordial objetivo macroeconómico, existen dos tendencias opuestas. Por un lado existe el liberalismo radical, donde se postula que el estado no debe intervenir en ninguna decisión empresarial ni fiscal ya que es el propio mercado que se autorregula satisfactoriamente hasta llegar a su situación ideal. Por otro lado tenemos a las teorías progresistas donde es el  estado que tiene que tomar las riendas de la situación para marcar las pautas a seguir para hacer que los ricos sean menos, y cada vez menos ricos, y que los pobres cada vez sean menos, y menos pobres. Probablemente, la tendencia ideal no radique en una u otra, sino en una mezcla de las dos dependiendo de la situación de cada país.

Lo que es ineludible y no entra en discusión, es que los impuestos que gravan las rentas deben ser progresivos en función de la riqueza individual del contribuyente, nunca lineales ni mucho menos regresivos ni fijos. Es decir, el que más tiene debe pagar más impuestos, pero no solo a nivel absoluto, sino también porcentual. Breve ejemplo:

 

  • Progresivo: El que tiene 100 paga 40 (40%) y el que tiene 50 paga 15 (30%)
  • Lineal: El que tiene 100 paga 40 (40%) y el que tiene 50 paga 20 (40%)
  • Regresivo: El que tiene 100 paga 40 (40%) y el que tiene 50 paga 25 (50%)
  • Fijo: El que tiene 100 paga 30 (30%) y el que tiene 50 paga 30 (60%)
  • Chapucero Dictatorial: El que tiene 100 paga 20 (20%) y el que tiene 50 paga 30 (60%)
¿Por qué debe ser esto así? Pues claramente para fomentar la distribución de la riqueza. El que tiene más dinero tiene más capacidad para generar dinero,“Money Talks”. Cuando se tienen grandes sumas de capital las rentas que puedes conseguir son porcentualmente mayores que cuando tus bolsillos están vacíos, y por el contrario los gastos financieros que tienen que asumir los acaudalados son porcentualmente inferiores a los que asumen los que menos tienen. Cuando un millonario va al banco a pedir un préstamo, aparte que las entidades financieras se abalanzarán sobre él para poder dejárselo (los bancos se pirran por dejar dinero al que no lo necesita), conseguirá un tipo de interés muy inferior al modesto trabajador que quiere financiar su lavadora. Por el contrario, el que tiene 100 millones de dólares para comprar oro conseguirá un precio infinitamente más bajo que el que solo quiere comprar 1000 dólares.

De este modo, si los impuestos que gravan la riqueza no fueran progresivos, los ricos cada vez serían más ricos y los pobres cada vez más pobres, desviándonos de nuestro objetivo de redistribuir la renta o riqueza lo más equitativamente posible.

Pues esto tan tan básico que acabo de contar, que hasta un niño de 8 años lo podría entender, es lo que está pasando en nuestra Liga de Fútbol Profesional…pero al revés. Resultado de todo esto…2 clubs que cada vez son más inmensa y desproporcionadamente ricos y  todos los demás que cada vez son más desvergonzadamente pobres. Hasta 22 equipos de fútbol entre primera y segunda división…VEINTIDOS!!!! están actualmente en situación de concurso de acreedores, cuando los dos de arriba tienen más presupuesto que la suma de todos los demás de primera y segunda división juntos…y creciendo. Lo peor de todo, que estamos en una espiral muy muy difícil de salir. Señoras, señores, el fútbol español se va a la mierda. Me explicaré.

En todas las ligas importantes europeas, los equipos se financian por varias maneras, pero la más importante son los derechos de televisión que generan los partidos. En todas ellas, salvo en la española, la venta de esos derechos de televisión los gestiona y vende conjuntamente la propia liga, y los reparte de manera progresiva para distribuir la riqueza y fomentar la competitividad que genera el equilibrio entre los clubes (recordemos, la clase media), que a la larga da beneficios en su conjunto. Por el contrario, en la liga española los derechos se gestionan individualmente y sin ningún tipo de control o limitación, generando un sistema distributivo regresivo que hace diferencias cada vez mayores entre los dos clubes de arriba y todos los demás, propios de economías subdesarrolladas. Veamos cifras reales de cómo se distribuyó la riqueza, es decir, los derechos de televisión, entre los clubes de las cuatro mejores ligas del continente:



 

Un pequeño vistazo a este cuadro hace cabrearse a la mayoría y avergonzarse (o enorgullecerse, según se mire, a dos).

Resulta vergonzoso que en la liga española la diferencia entre lo que se le atribuye al primero contra lo que se le atribuye al del medio sea de 10 a 1 (140 millones contra 14 millones), cuando en las demás ligas es de 1,3 a 1 en la Premier inglesa (58 contra 45),  de 2 a 1 en la liga francesa (50 contra 25) o 1,4 a 1 en la Bundesliga alemana (28 contra 20).

Se mire por donde se mire (presupuestos, número de socios, camisetas vendidas, etc..)  La diferencia entre los clubes punteros y los de media tabla puede ser de entre 4 a 1 y 6 a 1. Todas las demás ligas, sabiendo esto, aplican un sistema progresivo, tal como se ha comentado, para que estas diferencias se amortigüen o al menos no se hagan mayores. En cambio, en la española, lo que se aplica es un sistema Chapucero Dictatorial, cuyo resultado todo conocemos. 

Concretando, en otras ligas exitosas y bien gestionadas, se aplica el siguiente reparto del total de ingresos por derechos televisivos (cambian levemente dependiendo del país, pero en general son los que siguen):

·         Un 55%  se divide a partes iguales entre todos los clubes.
·         Un 15% en función de los resultados deportivos de la última campaña
·         Un 15% en función de las audiencias televisivas logradas por cada equipo
·         Un 15% en función del estatus histórico de cada club, atendiendo a diferentes variables.

Vemos lo diametralmente opuesto que es este reparto, basado en la negociación conjunta, que el modelo español, basado en negociaciones individuales. Este reparto es justo y progresivo, hace que la riqueza se reparta dando posibilidades a los clubes más modestos de competir, fomentando así la clase media, la que consume, es decir, la competitividad de las ligas, todo lo contrario que aquí, donde la liga solo tiene interés en los 2 partidos anuales que juegan los todopoderosos, dejando sin casi interés ni audiencia a los 378 partidos restantes.

Al igual que con las naciones y sus habitantes, en las ligas nacionales y sus clubes cuando la renta está mal distribuida aparecen problemas entre naciones, o ligas. La situación que nos ocupa ha planteado dos situaciones a comentar:

-Por un lado, los dos equipos desproporcionadamente ricos en España también lo empiezan a ser en Europa, y ya existen voces de equipos punteros europeos en cuyas ligas la renta está bien distribuida que se están quejando de la manifiesta competencia desleal que representa la situación. Mirar por ejemplo la diferencia entre lo que ingresan los dos equipos españoles (140) con los dos mejores de la liga inglesa (58), francesa (50) o alemana (28). Esto se podría asimilar a que un país subvencionara la producción y venta de un determinado producto a nivel nacional. Evidentemente, las empresas competidoras europeas de las nacionales subvencionadas estarían en una situación de desventaja competitiva al no recibir ayudas. Concretando en el mundo del fútbol, los desproporcionadamente ricos españoles fichan actualmente a todas las estrellas mundiales que van surgiendo, salvo un par de clubes que están en propiedad de magnates inmensamente ricos que ponen dinero de su bolsillo, pero esta es otra historia. Además, y más importante que el fichar a los mejores jugadores (este año por ejemplo las dos figuras mundiales emergentes, Bale por 101 millones y Neymar por 57), estos clubes pueden mantener unos sueldos medios inmensamente superiores a sus competidores (¡¡¡¡7 millones anuales de media!!!!), lo que hace que todos sus integrantes sean estrellas mundiales. Comentar que con lo que cobra un solo jugador de estos clubs se puede pagar una plantilla entera de primera división.

-Por el otro, y mucho más importante que el problema anterior, es que de igual manera pero en modo contrario, ninguno de los restantes equipos de la Liga pueden competir con sus homónimos europeos que les correspondería por prestigio, número de socios, etc, ya que al tener unos presupuestos muy inferiores (todo se lo quedan los dos grandes), sus niveles de inversión, fichajes y sueldos medios son muy inferiores. Ver en el cuadro adjunto lo que cobran los clubs medios en las diferentes ligas, en la española 14 millones, en la Premier inglesa 45, en la liga francesa 25 y en la Bundesliga alemana 20.

Esto ha provocado un hecho sin precedentes en el fútbol español, la masiva fuga de grandísimos jugadores españoles a otras ligas europeas, donde los clubes competidores pueden pagarles hasta 4 veces más. Tanto este año como el anterior sobran ejemplos para ello: Silva, Cazorla, De Gea, Negredo, Soldado, Amat, etc…

Ante esta tesitura, el club nacional tiene una papeleta a todas luces complicada, teniendo que decidir entre dos estrategias diferentes: O bien accede a competir con igualdad de condiciones que sus homónimos europeos con el peligro de entrar en concurso de acreedores, o bien adopta una política conservadora aceptando que no puede pagar lo que le correspondería por estatus, prestigio, número de abonados, etc… y rebajar sus pretensiones fichando a jugadores de menor calidad y dejando ir a jugadores importantes de su plantilla porque equipos europeos de menor nivel pueden pagarles el triple.

Como muchos clubes han optado por la primera opción y han entrado en situación concursal, esto ha provocado una reacción en cadena de los otros clubes españoles que compiten con los primeros que ha hecho que opten también por la primera opción para no quedarse en desventaja competitiva interna, lo que hace que casi todos los clubes paguen lo que no tienen para poder mantenerse en primera división. Es decir, o se asume un altísimo riesgo de entrar en situación concursal que puede acarrear la desaparición del club como entidad deportiva o aceptas rebajar tu estatus tanto a nivel nacional como internacional con riesgo a descender de categoría y tener una pérdida masiva de abonados. Triste, muy triste decisión cuando los dos de arriba están cobrando cada año más dinero de derechos televisivos con el que fichar a los mejores jugadores del mundo, pagar sueldos desorbitados, ganar más y más títulos que hace que cada vez tengan más notoriedad, cobrando así más dinero por merchandising y entradas y derechos de televisión lo que les hacen más ricos, etc, etc, etc, entrando en una espiral imparable de crecimiento para dos y ruina para los demás. Hasta que alguien le ponga freno a esto. Pero, ¿quien podría hacerlo? Está claro que la solución pasa por que la propia Liga de Fútbol Profesional (LFP) decida una negociación conjunta de los derechos televisivos, pero los dos todopoderosos se niegan en rotundo (yo también lo haría, el que es multimillonario no quiere bajo ningún concepto pasar a ser solo millonario). Estos dos clubes, haciendo servir su gran amplia influencia a todos los niveles, llevaron a cabo una estrategia realmente muy bien pensada para ganar las votaciones en las reuniones mantenidas al efecto. Idearon una especie de seguro de descenso. ¿Qué es eso? Lo explico. En las votaciones de la LFP tienen derecho a voto los clubes de primera y segunda división. Hay muchos clubes que siempre van a caballo entre primera y segunda división, clubes que nunca suelen quedar ni por la mitad para arriba de primera ni por la mitad inferior de segunda. Cuando un club desciende de categoría, además de las pérdidas económicas que le supone una reducción drástica del número de abonados y de la recaudación por entradas, sus derechos de televisión caen en picado, y todo esto teniendo que mantener unos sueldos de primera división de sus jugadores con contrato vigente. En resumen, se ponen en una muy complicada situación no solo deportiva sino también económica. Los dos todopoderosos, para ganarse el voto de ese gran número de clubs, les prometieron con ese seguro que durante dos años los clubes que descendieran cobrarían lo mismo que habían estado cobrando el año que descendieron, solucionando así su papeleta económica. Y ¿saben ustedes de dónde se sacó esa bolsa de dinero? Solo les digo que de los ingresos de los dos de arriba no… Sabían que con los votos de estos clubes nada cambiaría, y así ha sido, hasta el punto que la mayoría de clubes de primera división históricos: Sevilla, Español, Betis, Málaga, Getafe, Athletic de Bilbao, Real Sociedad, etc, los grandes perjudicados por toda esta trama, son llamados el grupo de los rebeldes.

Entonces, si la LFP es incapaz de solucionar el problema, solo se me ocurre que o es la UEFA (Unión Europea de Fútbol) o es el propio Gobierno estableciendo una nueva normativa que exija una negociación y reparto justo de los ingresos televisivos, tal como hacen las demás ligas europeas. Si esto no es así, auguro un negro futuro al fútbol en nuestro país.

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