Abril 2.013
Voy a intentar explicar una paradoja que como economista siempre me ha
fascinado. Es la posibilidad de que algunos productos se vendan más a medida
que sube su precio, y se vendan menos a medida que sean más baratos.
No
cabe decir, que, salvo rarísimas excepciones, y la mayoría de ellas más
teóricas que prácticas, la cantidad vendida de los productos es inversamente
proporcional a su precio, es decir, se venden menos si sube su precio y más si
se abaratan. Pero, ¿Cuál es la explicación microeconómica que hace que esto sea
así?
El
consumidor reacciona desde dos puntos de vista diferentes ante las variaciones
de precios de un producto, cuya suma determina la reacción final, es decir, su
variación en las cantidades compradas por haber modificado el precio.
Por
un lado, está punto de vista de sustitución, es decir, si sube el precio de un
producto, Vanessa comprará menos de este
producto y más de los otros, y al revés pasará si se abarata. Si sube el precio
de las manzanas, Vanessa comprará menos manzanas y más peras, y si baja el precio
del Marlboro, comprará más rubio americano y menos Ducados, cuyo precio no
habrá cambiado. Es el efecto sustitución.
En todos los productos aparecen inconscientemente estos dos efectos ante las variaciones de sus precios.
El
efecto sustitución siempre está presente con el mismo signo, es decir, siempre
que se abarate los precios de la vivienda respecto al alquiler se comprará más
viviendas y se alquilará menos, o siempre que las avellanas suban de precio el
consumidor se decantará más por las almendras.
Los
productos inferiores son aquellos que se consumen menos cuanto más renta tiene
el consumidor, y más cuando menos dinero se tiene, siempre partiendo de las
premisas que sus precios y las de los productos sustitutivos no varían. Por
poner algunos ejemplos, podemos citar las marcas blancas, los automóviles de
gama baja, el arroz, las patatas o el transporte público. En estos productos, los
dos efectos descritos anteriormente, el efectos sustitución y el efecto renta
se mueven en signo contrario, pero siempre el efecto sustitución supera al
efecto renta al combinarse, siendo el resultado que al subir el precio de un
producto éste, aunque en menor proporción que en los productos normales, se
vende menos, y cuando baja su precio se sigue vendiendo más. Profundizaré en un
ejemplo para una mejor comprensión.
Si
baja el precio de las patatas, Iris va a tener más renta disponible para gastar
en patatas u otras cosas, pero al tener más renta disponible, esta mayor renta
la dedicará a comprar otros productos superiores, como por ejemplo pescado o
carne, siendo el resultado final que compra menos patatas. Es el efecto renta.
No
obstante, si baja el precio de las patatas y no la de sus productos
sustitutivos, como puede ser el arroz, otros tubérculos, etc.. Vanessa
definitivamente va a comprar más patatas y menos sustitutivos. Es el efecto
sustitución.
El
resultado final será comprar más patatas si se abaratan pero, como he dicho
anteriormente, en una proporción menor que en los productos normales. Es decir,
el efecto sustitución es siempre mayor que el efecto renta….¿Siempre?
¿Siempre?...Una
vez realizada la exposición, viene la pregunta del millón. ¿Podría darse el caso
que un producto tuviera un efecto renta tan grande que compensara su efecto
sustitución, de tal modo que a medida que se abaratase se consumiera menos y a
medida que se encareciera se consumiera más? Esta pregunta, que convertiría a
un producto con curva de demanda positiva contradiciendo toda las reglas
básicas de microeconomía, se ha estudiado en profundidad e incluso se han hecho
pruebas reales creando sociedades virtuales para su estudio, pero aun no se ha
podido demostrar experimentalmente, pero si teóricamente.
Para
la explicación teórica, nos deberíamos situar en una sociedad con nivel de
pobreza extrema, donde las variaciones en los precios de los productos influyen
mucho en renta disponible de los consumidores y, por otro lado, con solo dos
productos en el mercado que cumplan la misma necesidad pero no completamente
sustitutivos al tratarse de un producto normal y caro y otro inferior y barato.
Imaginemos
una población muy pobre de algún país del sudeste asiático, donde solo se pueda
comprar arroz (producto inferior) y carne (producto normal). ¿Como se
comportará el consumidor de esta población ante subidas o bajadas de los precios
del arroz?
Si
en esta sociedad se encarecen el arroz, el efecto que este incremento de precio
tiene en la renta disponible de las familias es tan grande que hará que los
consumidores se replanteen su cesta de la compra y reduzcan drásticamente su
proporción de carne en sus compras, pasando a comprar muchos más productos económicos,
es decir, arroz.
Por
el contrario, si el arroz se abarata los consumidores serán mucho menos pobres,
y en la mayoría de los hogares la carne formará parte de su dieta en una mayor
proporción, reduciendo así la cantidad de arroz.
En
estos casos el efecto sustitución positivo
no llegará a compensar el efecto renta negativo, teniendo como resultado que
incrementos en los precios de arroz tendrán como consecuencia mayores
cantidades compradas y reducciones en su precio harán que se compre menos
contradiciendo, como he comentado, uno de los pilar es
de la microeconomía, la relación precio/cantidad.
Estos
productos se llaman productos Giffen, en honor al que fue el primero en
estudiarlos, el estadista y economista británico Robert
Giffen.
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