Vistas de página en total

sábado, 27 de abril de 2013

¿PUEDEN EXISTIR PRODUCTOS QUE SE VENDAN MÁS CUANTO MÁS SE ENCAREZCAN?


Abril 2.013
 

Voy a intentar explicar una paradoja que como economista siempre me ha fascinado. Es la posibilidad de que algunos productos se vendan más a medida que sube su precio, y se vendan menos a medida que sean más baratos.

No cabe decir, que, salvo rarísimas excepciones, y la mayoría de ellas más teóricas que prácticas, la cantidad vendida de los productos es inversamente proporcional a su precio, es decir, se venden menos si sube su precio y más si se abaratan. Pero, ¿Cuál es la explicación microeconómica que hace que esto sea así?

El consumidor reacciona desde dos puntos de vista diferentes ante las variaciones de precios de un producto, cuya suma determina la reacción final, es decir, su variación en las cantidades compradas por haber modificado el precio.

Por un lado, está punto de vista de sustitución, es decir, si sube el precio de un producto, Vanessa comprará menos de este producto y más de los otros, y al revés pasará si se abarata. Si sube el precio de las manzanas, Vanessa comprará menos manzanas y más peras, y si baja el precio del Marlboro,  comprará más rubio americano y menos Ducados, cuyo precio no habrá cambiado. Es el efecto sustitución.

 Por otro lado, está el punto de vista de su tesorería personal. Si un producto se encarece Vanessa dispone de menos recursos porque su cesta de la compra es más cara, por lo que compra menos cantidad  de productos, tanto del  que se encarece como de los demás. Del mismo modo, si el precio se abarata Vanessa dispondrá de más dinero para comprar. Evidentemente, este efecto no es relevante en productos que representan un porcentaje reducido de su gasto mensual, como puede ser las entradas de cine (Vanessa solo va una vez al mes), las almendras o los desodorantes (su marido Manolo no utiliza), pero sí en aquellos que son relevantes, como puede ser la hipoteca, el cole de los niños o las letras del coche. "Manolo, este año ha subido un montón el cole de los niños, no llegamos, nos tenemos que dar de baja del gimnasio". O, "Manolo, ¿que te parece que, ahora que nos ha bajado la hipoteca 100 euros al mes vamos a cenar una noche cada mes?" Es el efecto renta.

En todos los productos aparecen inconscientemente estos dos efectos ante las variaciones de sus precios.

El efecto sustitución siempre está presente con el mismo signo, es decir, siempre que se abarate los precios de la vivienda respecto al alquiler se comprará más viviendas y se alquilará menos, o siempre que las avellanas suban de precio  el consumidor se decantará más por las almendras.

 Pero, ¿podemos afirmar lo mismo con el segundo efecto, el relacionado con su tesorería personal? ¿Siempre que tenemos más dinero compramos más de todos los productos, y contrariamente compramos menos cuando menos dinero tenemos? Desde luego que sí en los productos normales, que son la inmensa mayoría...pero no todos los productos son normales. Hay algunos, pocos, llamados productos inferiores, que se comportan de modo contrario. Centrémonos en ellos.

 

Los productos inferiores son aquellos que se consumen menos cuanto más renta tiene el consumidor, y más cuando menos dinero se tiene, siempre partiendo de las premisas que sus precios y las de los productos sustitutivos no varían. Por poner algunos ejemplos, podemos citar las marcas blancas, los automóviles de gama baja, el arroz, las patatas o el transporte público. En estos productos, los dos efectos descritos anteriormente, el efectos sustitución y el efecto renta se mueven en signo contrario, pero siempre el efecto sustitución supera al efecto renta al combinarse, siendo el resultado que al subir el precio de un producto éste, aunque en menor proporción que en los productos normales, se vende menos, y cuando baja su precio se sigue vendiendo más. Profundizaré en un ejemplo para una mejor comprensión.

 

Si baja el precio de las patatas, Iris va a tener más renta disponible para gastar en patatas u otras cosas, pero al tener más renta disponible, esta mayor renta la dedicará a comprar otros productos superiores, como por ejemplo pescado o carne, siendo el resultado final que compra menos patatas. Es el efecto renta.

No obstante, si baja el precio de las patatas y no la de sus productos sustitutivos, como puede ser el arroz, otros tubérculos, etc.. Vanessa definitivamente va a comprar más patatas y menos sustitutivos. Es el efecto sustitución.

El resultado final será comprar más patatas si se abaratan pero, como he dicho anteriormente, en una proporción menor que en los productos normales. Es decir, el efecto sustitución es siempre mayor que el efecto renta….¿Siempre?

 

¿Siempre?...Una vez realizada la exposición, viene la pregunta del millón. ¿Podría darse el caso que un producto tuviera un efecto renta tan grande que compensara su efecto sustitución, de tal modo que a medida que se abaratase se consumiera menos y a medida que se encareciera se consumiera más? Esta pregunta, que convertiría a un producto con curva de demanda positiva contradiciendo toda las reglas básicas de microeconomía, se ha estudiado en profundidad e incluso se han hecho pruebas reales creando sociedades virtuales para su estudio, pero aun no se ha podido demostrar experimentalmente, pero si teóricamente.

 

Para la explicación teórica, nos deberíamos situar en una sociedad con nivel de pobreza extrema, donde las variaciones en los precios de los productos influyen mucho en renta disponible de los consumidores y, por otro lado, con solo dos productos en el mercado que cumplan la misma necesidad pero no completamente sustitutivos al tratarse de un producto normal y caro y otro inferior y barato.

 

Imaginemos una población muy pobre de algún país del sudeste asiático, donde solo se pueda comprar arroz (producto inferior) y carne (producto normal). ¿Como se comportará el consumidor de esta población ante subidas o bajadas de los precios del arroz?

 

Si en esta sociedad se encarecen el arroz, el efecto que este incremento de precio tiene en la renta disponible de las familias es tan grande que hará que los consumidores se replanteen su cesta de la compra y reduzcan drásticamente su proporción de carne en sus compras, pasando a comprar muchos más productos económicos, es decir, arroz.

Por el contrario, si el arroz se abarata los consumidores serán mucho menos pobres, y en la mayoría de los hogares la carne formará parte de su dieta en una mayor proporción, reduciendo así la cantidad de arroz.

 

En estos casos el efecto sustitución  positivo no llegará a compensar el efecto renta negativo, teniendo como resultado que incrementos en los precios de arroz tendrán como consecuencia mayores cantidades compradas y reducciones en su precio harán que se compre menos contradiciendo, como he comentado, uno de los pilares de la microeconomía, la relación precio/cantidad.

 

Estos productos se llaman productos Giffen, en honor al que fue el primero en estudiarlos, el estadista y economista británico Robert Giffen.